Incorporadora integra edificación histórica al proyecto de un nuevo emprendimiento en Porto Alegre
Según Ronaldo Rezende, arquitecto responsable del residencial, la idea era construir algo complementario a la casa de mediados de siglo. “En todos nuestros proyectos buscamos hacer un trabajo acorde con los movimientos de la arquitectura contemporánea. En este caso, buscamos complementar la casa con un proyecto que tuviera movimiento, gracia y ligereza”, explica Rezende.
Otro diferencial del proyecto es la posibilidad de trabajar con las dos fachadas en calles diferentes — Casa Cabral se está implantando en un lote de 2 mil metros cuadrados en la esquina de las calles Dona Leonor y Cabral. De un lado estará la casa que servirá de área de convivencia y salón de fiestas y, del otro, el edificio de 14 pisos. “Nuestra intención nunca es competir con el bien catalogado, sino ser complementarios. Esa casa tiene una identidad muy fuerte que siempre nos llamó la atención. Es alta, tiene escala, movimiento. Yo pasaba frecuentemente por allí y siempre me encantó la casa, el terreno arbolado. Fue la ley de la atracción la que trajo este proyecto al estudio”, afirma el arquitecto.
La construcción está entre los bienes catalogados del municipio, lo que exige su preservación. Será restaurada para ganar el nuevo uso, como salón de fiestas y espacio gourmet. “Esta casa, debido a la ubicación en esquina, a la escala de la edificación y al elemento vegetal preponderante, tiene importancia paisajística de preservación por su valor de autonomía en relación con el entorno. La edificación actúa como elemento estructurador y cualificador del paisaje donde se encuentra”, explica el arquitecto y urbanista Evandro Eifler Jr. Cuenta que el inmueble fue construido por el médico Tauphick Saadi, profesor de la Facultad de Medicina de la UFRGS, quien contrató, en 1953, el proyecto y la obra a Construtora de Obras Públicas e Privadas S.A — COPEPSA. La carta de habitación fue expedida en 1955. En 1976, el inmueble fue adquirido por June Elaine Hopkins Rabello y Lauro Sanches Rabello, expiloto de Varig.
LA EXPERIENCIA DE VIVIR EN UNA CASA
El condominio tendrá solo 28 unidades con área privativa de 200 m² y dos apartamentos del tipo Garden, con amplia terraza. “Buscamos ofrecer en Casa Cabral un apartamento que fuera capaz de reproducir la experiencia de vivir en una casa. Por eso invertimos en un terreno grande y en un proyecto arquitectónico completo. Logramos un emprendimiento exclusivo, que suma una ubicación privilegiada, con vista al Guaíba y cerca del Parcão. Además de todo eso, todavía tenemos esa bellísima casa que es parte del paisaje del barrio y que valoriza aún más el emprendimiento”, celebra Rafael Starosta, director de Ventas y Marketing de CFL. Las obras comenzarán en diciembre, con previsión de conclusión en tres años.
La arquitecta Juliana Carvalho destaca el hecho de que un inmueble antiguo aporta valor emocional en la concepción del proyecto. “El desafío de unir el estilo neoclásico de la casa con un proyecto más contemporáneo resultó en una propuesta elegante y minimalista”, detalla la profesional, titular del estudio HB Interiores, que firma el proyecto de arquitectura de interiores. Para ella, la preservación de algunos materiales originales de la construcción contribuye a mantener viva la historia del lugar. “En el lobby de acceso mantuvimos el piso y la escalera escultórica y trajimos modernidad con imponentes puertas pivotantes simétricas, que sectorizan los espacios de la planta baja de la casa”, describe.
Responsable del proyecto paisajístico de Casa Cabral, la arquitecta Luciana Arndt, del estudio Tellini Vontobel, también tuvo la casa ya existente como punto de partida. “Trajimos al área de ocio el concepto de un patio de casa, con una idea más intimista. Por eso también elegimos la piscina con formato circular, que imprime al ocio ese carácter más exclusivo”, comenta. Observa además que el proyecto de paisajismo mantuvo la vegetación existente, complementándola con vegetación tropical y materiales nativos.
Además de ofrecer una gran área verde y reproducir la experiencia de vivir en una casa con jardín, el emprendimiento cuenta con una sala de reuniones equipada para permitir el trabajo a distancia. “La home office es un ambiente que, con certeza, llegó para quedarse. Entonces invertimos en un proyecto completo para atender esa necesidad. Para los demás espacios, seguimos con nuestra filosofía de hacer del área condominial la extensión de la casa del cliente”, explica la arquitecta Juliana Carvalho.





